Partiendo de la más completa confidencialidad y reserva, ofrecemos a nuestros radioyentes un espacio para solucionar cualquier problema por difícil que sea.
NO HAY PROBLEMA SIN SOLUCIÓN
escriban sus cartas a consultorioradiofonico@radiobanquete.com Escucha los consultorios ya emitidos:
¡¡¡LOBOTOMIZA TUS TEMORES!!!.
Consultorio nº 1 (miedo al lado derecho del cuerpo y cómo sobrellevar el olor de la regla)
Consultorio nº 2 (Piel de Toro y el extrañísimo caso de Silvestre Talones)
Consultorio nº 3 (especial muerte: ofrecimos al Novio de la Muerte claves para mejorar su artes amatorias y reforzamos las fantasías eróticas del Trepanador de Cadáveres. ¡¡Inauguramos sección!! El mundo de los fenómenos parasíquicos y extrasensoriales: “la respuesta de las plantas ante la muerte”)
Consultorio nº 4 (Desde Florida nos piden cómo resolver el terror físico ante el temblor. Una madre en apuros nos pregunta cómo averiguar si su hijo está poseído. El mundo de los fenómenos parasíquicos y extrasensoriales: “el poder mágico de las pirámides”)
Consultorio nº 5 (Un joven recluta enamorado nos pide consejo garrapiñado. La reponedora inconformista o cómo superar el problema de la distribución de los muebles)
Consultorio nº 6 (Julián Díaz Supino, residente en La Moraleja, nos comenta su odio a la bipedestación. La joven enfermera angustiada y el placer de la mesura. El mundo de los fenómenos parasíquicos y extrasensoriales: “recomendaciones para sobrevivir a la Semana Santa”)
Consultorio nº 7 (El afamado e inquieto coleccionista Askil nos pregunta cómo ocupar el espacio que queda cuando tienes sensación de vacío. A continuación, brocheta etológica para desvelar las relaciones de poder entre un hombre de 47 años y su esposa coja. El mundo de los fenómenos parasíquicos y extrasensoriales: “creencias y supersticiones populares de la castilla profunda”)
Consultorio nº 8 (Cómo saber si su madre es un robot: la consulta de un joven atribulado. La mujer con complejo de payasa: un problema de nuestro tiempo. Y en la sección extrasensorial: entrevista a una bruja gallega)
Consultorio nº 9 (El amigo las mujeres: ¿sexo o amistad? ¿una disyuntiva excluyente? Y, para terminar, el extraño caso de la mujer embarazada de un chihuahua)
Consultorio nº 10 (En este programa analizamos los sueños y experiencias de un paleontólogo ruso, y el maravilloso sueño recurrente de una bibliotecaria abulense)
Consultorio nº 11 (Una radioyente nos comunica su profunda angustia vital. Y, a continuación, un militar jubilado nos plantea el hastío y el desencanto que sufre encerrado en una residencia de ancianos)
Consultorio nº 12 (Desde Villaverde, una adolescente acomplejada nos confiesa sus más íntimas preocupaciones. También analizamos el caso de una mujer que sufre TAR — trauma de amenaza repulsiva. Para finalizar, les contamos nuestras propias experiencias extrasensoriales)
Consultorio nº 13. En este programa atendemos las dudas existenciales de un joven activista del 15M. A continuación analizamos la carta, de estresada verborrea, enviada por una madura oyente. Y en la sección paranormal: viajes astrales.
Consultorio nº 14. Una joven precisa consejo sobre su embarazo no deseado. A continuación, un oyente nos plantea sus terrores ante las palabras demasiado largas. Y, en la sección paranormal, usos, modos y virtudes del vudú.
Consultorio nº 15. El problema de la mujer que odia los cuchillos. A continuación, el caso del pastillero enamorado. Y, en la sección paranormal, entrevista con un extraterrestre.
Lo quieran o no, El Dr. Zaius y la Dra. Orbajosa atenderán sus consultas en cualesquiera que sean los campos: de la psicología a la zoología… El consultorio radiofónico de radiobanquete pone a disposición de sus oyentes el mejor equipo de profesionales.
La eminente Dra. Orbajosa (Asuán, 1952), es una prestigiosa científica en el campo de la psicología y la sexología sociopatológica. En 2001 la UNESCO reconoció su valiosa labor en la preservación de la vida familiar otorgándole un galardón honorífico. En el transcurso de la ceremonia el embajador de Egipto en las Naciones Unidas elogió las cualidades humanas, el tesón y el espíritu de superación de la Dra. Orbajosa.
Origen humilde. Sus padres emigraron desde Badajoz a Egipto en 1951 aprovechando el anuncio de la construcción de una nueva presa en Asuán. El padre, Crisóstomo Orbajosa, se había formado de manera autodidacta como albañil; la madre había tenido que empezar a ganarse la vida a los doce años de edad, recolectando peras. Del padre aprendió que cuando se proponía algo, lo lograba. La madre era ávida lectora y le enseñó a leer antes de comenzar el jardín de infancia. La pequeña completó el bachillerato a los once años de edad. Sus dotes ya se habían manifestado, a punto tal que sus maestros, y especialmente su profesora de gimnasia, insistieron en que hiciera carrera en las disciplinas médicas. Y así fue. Paralelamente, escuchando también otros consejos, siguió algunos cursos de secretariado y taquigrafía.
La lucha de las mujeres y de las minorías: “Me considero una mujer afortunada en lo que a educación y oportunidades se refiere. De mi generación, fuimos pocas las mujeres que pudimos acceder a una formación universitaria, y siempre tras el velo del hombre y del padre”. Hoy todo esto ha cambiado, pero la Dra. Orbajosa no ha perdido el interés por desvelar los modelos de relación e interacción existentes entre hombres y mujeres de diferente orientación y penetración. “Tenemos mucho que aprender de los animales, ellos nos ofrecen pautas más adaptativas de convivencia”. A la vez, se ha manifestado en contra de los ghetos ocupacionales, así como de los ghetos de los laureados.
Por su parte, el Dr. Zaius es un científico que se ha visto obligado a desarrollar sus actividades al margen de las instituciones y muchas veces fuera de la legalidad. Por este motivo oculta su verdadera identidad bajo el nombre del celebre chimpancé, jefe del consejo de sabios médicos en el film “El Planeta de los Simios”.
Expulsado de varias universidades mexicanas en los años 80 a causa de sus experimentos con peyote sobre la población civil de forma indiscriminada, fue contratado bajo cuerda por la CIA para adiestrar y lavar el cerebro a los Mujhaidines durante la guerra de Afganistán.
Especialista en psicoanálisis y psicología de masas, es autor de numerosos libros de autoayuda publicados recientemente en Guatemala, entre ellos “¿Qué hacer si tu padre es tu hijo?”, “Mi padre es un robot extraterrestre”, “Cien cosas que le diría su gato si pudiera hablar”, y el best seller “Eutanasia para todos”.
Dejen sus comentarios o consultas en el formulario que está a continuación. Estaremos encantados de atenderlas. También pueden dirigir sus consultas a la siguiente dirección de correo electrónico: consultorioradiofonico@radiobanquete.com
si ellos pudieron, ¿por qué usted no?

Nuestro contertulio de la parrilla sazonada de Radio Banquete con cara de acelga, sigue teniendo cara de acelga






Madrid, 14 de marzo de 2011
Queridos doctores, quisiera felicitarlos por el enorme éxito que tienen ustedes entre la población que padece trastornos de una u otra clase. Aún recuerdo el día en que pasé siete horas haciendo cola en la Feria del Libro de Madrid para que ustedes me firmaran y dedicaran los libros que de ustedes atesoro y colecciono desde que tuve la oportunidad de escucharles por primera vez en aquel, desgraciadamente, desaparecido programa radiofónico de Onda De Quicio, llamado “Lobotomiza tus ansiedades”.
El motivo de mi consulta es una angustia que me atormenta desde hace diez años. Un día, en un autobús rumbo a Alcantarilla, Murcia, mi tierra, vi una sesión triple de películas de Sylvester Stallone: Rocky I, Rambo II y Taxi III. Ese día cambio mi vida y como si de una película de terror de los años 60 se tratara, desde entonces vivo en un progresivo proceso de alteración fisionómica que hace que mis rasgos faciales se asemejan cada día más a los del actor norteamericamo. Primero comenzó a salirme una melena negra por detrás de mi cabeza que, en un primer momento, no me importó, porque pegaba bien con mi indumentaria típica: cadena de oro al cuello, tacón cubano, pantalones de pitillo de tergal. El problema fue cuando súbitamente, en medio de una partida de tute con unas amistades, mi mandíbula y mi cuello comenzaron a ensanchar, a la vez que mis hombros, rasgando mi camisa y haciendo que mi cadena de oro quedara tan apretada al cuello que tuvieron que practicarme una traqueotomía con las llaves del cierre del bar para evitar que me ahogara. El parecido no es sólo físico: mi voz se asemeja mucho a la del astro de Hollywood y mi mente comienza a entender cuál es el cometido real de todos esos chinos que pueblan nuestras ciudades españolas. Creo que me buscan y me van a encontrar esos hijosdeputa.
Por favor, doctores, ¿creen ustedes que lo que me sucede es un delirio paranoide, como piensa casi todo el mundo? Gracias, de antemano, por su ayuda y espero verlos en la próxima feria del libro. Les resultará fácil reconocerme. Un saludo.
Estimado Silvestre
Gracias por confiar en nosotros. En pocos días responderemos radiofónicamente su consulta.
Un cordial saludo
Dr. Zaius y Dra Orbajosa
Queridos doctores,
Me llamo Juan Espada del Coso y aunque mis apellidos parecen una broma o un destino escrito de torero, finalmente por azares de la vida y una infección de pituitarias que acabó con mi olfato cuando era un adolescente, por azares pues, digo, soy trepanador de cadáveres de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia desde 1975, más o menos. Alguien tenía que serlo, es un oficio como otro.
Mi trabajo consiste en suministrar a los alumnos los trozos de cuerpo que necesitan para su estudio. Para ello cuento con una piscina de formol llena de cuerpos que secciono según demanda. No es un trabajo dificil; tampoco es siniestro, como podría parecer a primera vista: finalmente, y sobre todo tras la muerte de mi señora esposa allá por 1971, a los que tengo verdadero miedo es a los vivos. Los muertos nunca me han hecho nada. La cosa es que me está ocurriendo algo que sólo me había pasado una vez antes en mi vida (allá por 1981, ¡¡como pasa el tiempo!!). Pero como está vez es más grave, les pido su consejo. Les cuento:
Hará eso dos meses me pidieron medio cráneo para unas clases, por lo visto, de neurología. Cogí el primer cuerpo con cabeza proporcionada que encontré en la piscina, lo degollé como es costumbre y dividí el cráneo en dos mitades iguales. Total, que una mitad se la dí al bedel y la otra mitad la metí en un bote de formol, sabiendo como sé por experiencia, que cuando te piden una mitad no es raro que en breve te pidan la otra.
El caso es que un día tras otro, que si miro que si no, que si me fijo primero en los ojos, después en la boca… tras unas semanas comenzó a pasarseme por la cabeza cada vez con más insistencia que la chica (porque creo que es una chica, aunque puede que me equivoque, ¡¡no estoy muy ducho en humanos vivos!!) tuvo que ser muy guapa de viva y un día, en un rapto de emoción, me la acabé llevando a casa y poniendo el bote de formol de centro de mesa (por supuesto, con la parte de los ojos, y no la de los sesos, mirando hacia el sillón en el que me siento).
No sé que hacer ni lo que me pasa. Desde que mi Carmele murió no había mirado a otra mujer así; y cuando miro el retrato de mi pobre mujer encima de la tele y, del mismo golpe de vista, ese rostro como ausente que flota en formol… No sé…
Y como no sé, acudo a ustedes, a sus voces radiofónicas, mi única compañía aparte de mis pensamientos.
Suyo,
Juan
Soy la Doctora en Meta-Biologia comparada Fita Peral, actualmente escribiendo una tesis sobre el B.T.C.E (bio-topologia taxonómica sobre los seres de corto alcance) Y os escribo para haceros llegar mis mas sinceras felicitaciones, comentaros que estoy gratamente sorprendida de la espontanea rigurosidad de sus estudios sobre la sensibilidad de las plantas y que aplaudo emocionada vuestras intenciones de ahondar en el conocimiento del mundo micrófito.
Espero atenta vuestras proximas emisiones.
Vuestra
FP
Querida colega Dra. Peral,
ante todo muchas gracias a ti por tu amable comentario.
La sinceridad de tus felicitaciones animan y estimulan la no siempre bien comprendida labor que desde hace varios años venimos desarrollando en el campo de la parapsicología.
Desde aquí te enviamos un cariñoso saludo.
Fdo.- Dr. Zaius & Dra. Orbajosa
Queridos doctores, quisiera ante todo felicitarles por su magnífico programa que tanto nos ayuda a quienes, por falta de tiempo, energía o arrojo, llevamos años evitando las atiborradas consultas de la Seguridad Social. Cierto es que en ocasiones pesa más la vergüenza y el hecho de haber encontrado una rutina cómoda, aunque aburrida, a la hora de afrontar el desgaste del cuerpo y sus achaques, que la posibilidad siempre, en apariencia, remota de recuperar aquellas sacudidas de antaño que tan buenos momentos hacían pasar.
Mi caso es, supongo, como el de miles de hombres de mi tiempo (tengo ya 86 años) que en un periodo determinado de sus vidas eligieron la vida militar para desarrollar su vida en ella. Recuerdo con simpatía aquellos primeros años, la camaradería, el sano ejercicio en las frías mañanas de Burgos, las lecturas compartidas de Cernuda, Kavafis, Whitman, las reconfortantes duchas colectivas, en fin, aquella excelente atmósfera de convivencia y compañerismo, siempre a las órdenes de alguien que nos evitaba la molesta tarea de pensar durante gran parte del día.
No duró aquello, sin embargo, más de cuatro años. Pronto se apoderó de todos los compañeros el ansia de medro y la fe en el compañero posó su hambrienta mirada en el lucro, los ascensos, en fin, en una perspectiva más centrada en un futuro que nunca habría de llegar. Así, los cigarros compartidos, las sonrisas francas, ese jabón compartido entre el vapor, los masajes entre camaradas, etc., todo eso fue sustituido por las burdas francachelas en las que el alcohol, las collejas y los escupitajos eran frecuente moneda de cambio. He de admitir que durante un tiempo y para huir de tan desolador ambiente, me centré en los ascensos. Poco más había que hacer en Melilla por aquel entonces.
Para escapar de tanta opresión, me casé con una hermosa moza, Romualda, que con su buen hacer y su sacrificio consiguió que olvidara todo aquello que echaba yo de menos. Cuando quise darme cuenta, habían pasado cuarenta y cinco años, tenía cinco hijos, era viudo y enfrentaba el golpe bajo de tener que pasar la última etapa de mi vida en una residencia para la tercera edad, vil eufemismo tras el que se esconde un gris y totalitario asilo para ancianos.
Aquí no soy feliz, doctores. Mis días están más regulados que en mis años de recluta. No puedo salir y entrar según me plazca, mi comida es un insípido engrudo que tengo que engullir bajo amenazas de mis carceleros, mi tiempo transcurre entre ejercicios de parvulario, medicinas, televisión… Confieso que hasta hace poco me entregaba a menudo a las ensoñaciones, pues me estimulaban lo suficiente como para esperar el siguiente amanecer, pero hace ya unos meses que he perdido la capacidad de soñar durante el día, en parte por el tedio, en parte por ese metomentodo que dirige este campo de concentración y se hace llamar doctor Sanz-Galvarriato, un alcaide, en realidad, que me hace la vida imposible desde que se enteró de que compartí una época de dicha y viril afecto con su padre, Jacinto, compañero del cuartel de Rota a quien guardo gran afecto.
A mis hijos no puedo hablarles de nada de esto. Hace años que no aparecen por aquí, aunque me llaman sin falta el primer domingo del mes, y por mi onomástica y cumpleaños. No les culpo: para mí no han sido ni serán nunca más que el momentáneo destello de una noche placentera.
Por todo esto les pido consejo, pues lo insoportable de mi situación me está llevando a desesperados y oscuros pensamientos en los que se mezclan la destrucción, el asesinato y el suicidio.
Desesperadamente suyo,
Lluís Pi i Estevellada
Estimado Lluís
Desde el consultorio queremos agradecerle toda la confianza que deposita en nosotros, confianza que, en estos momentos de su vida, parece ya poca. Quédese tranquilo, que haremos todo lo que esté en nuestras manos y cabezas para ayudarle
Un cordial saludo de los doctores
Estimados doctores:
Necesito su ayuda. El pasado viernes salí con siete compañeros de trabajo a celebrar el fin de la semana. Cenamos en un local moderno, donde fuimos mezclando los blinis con una degustación de vodka que se fue apoderando poco a poco de todos. Al ir al aseo, uno de mis compañeros (digamos, por ejemplo, Martínez) se abalanzó sobre mí dando muestras evidentes de deseo. No es algo que me resulte ajeno, pero el viernes, no sé si por la vodka o los arenques, mis ganas no estaban allí y lo único que notaba era su asqueroso aliento, sus manos sudorosas y su mal afeitado. La situación se repitió varias veces a lo largo de la noche (con Pérez, Gómez, Ibáñez y García) con idéntico resultado. No me preocuparía más si no fuera porque el sábado mis ganas no habían vuelto y mi marido y mis hijos me resultaban igual de desagradables: una panda de desagradables chupópteros apestosos. Y la sensación se ha ido extendiendo aún más, pues hasta los imagino a ustedes sudando, usando el cortaúñas en el metro y escarbándose los dientes con un palillo mordisqueado (perdónenme esto último).
¿Qué debo hacer, doctores? Mi trabajo me exige tratar con toda una piara de jefecillos y subalternos, y todos huelen mal y parecen deformes.
Espero su ayuda con desesperación.
Estimada Merche, gracias por su confianza. Procuraremos dar contestación a su consulta lo antes posible. Un cordial saludo.
Fdo._ Dra. Orbajosa & Dr. Zaius
Estimado Simio de Zaius y Obragosa de Ajuán,
Siento que sus últimos consultorios son aportación máxima a los problemas disarmónicos de la psique. ¿Han contado con que el tal Güili tome algún inhibidor del deseo?
Gracias. Filipa
Estimada Filipa
Tras escuchar la consulta y animada por su correo, adelanto una primera respuesta a la espera de los sabios consejos de los doctores. Yo no lo intentaría con productos químicos, además de ser agresivos para el medio ambiente dejan ajada la piel de las manos y los pies. Hay un método que resulta infalible: poner una foto de una chica guapa, que sepas que le gusta en el lugar donde hace popó. Todas sabemos que los hombres cagan con fuerza. Al asociar el “esfuerzo” con la imagen de una mujer bella seguro que se reduce su deseo sexual. Te recomiendo cambiar la foto de vez en cuando para que el espectro de mujeres sea más amplio. Por otra parte, siempre cabe la posibilidad de que se meta en la piel de la mujer experimentando el parto …en su caso, de un mojón
todos sabemos que las mujeres no paren mojones, aunque haya niños que parecen mojones
mucha suerte amiga
Lola
¿Qué pasa, doctores?
Soy el Cabra de Costa Polvoranca.
Me ha pasao una cosa el otro día que me tiene achantao, ¿no? La Yesi me ha dejao por el Breva, que era el tonto de la panda, ¿no?, y no me lo dijo y me enteré el sábado al salir del Space, que estaban dándose la turra en la puerta delante de todo Dios. Yo hice que no me importaba, ¿no?, pero se me han quedao las piernas flojas, como blandas, ¿me entienden?
Mi vieja me dice que es por el talco, ¿no?, pero antes no me pasaba y eso que me he metío de todo y nada, ¿no? Y la Yesi tampoco es que me interese, fue una cosa tonta de pimpún pimpún, ¿me entienden? Pero ahora me fallan las piernas y el jefe me ha dicho que si se me cae una macburguer más me echa a la calle, ¿no?
¿Saben si hay alguna piru que quite esto?
Chau,
El Cabra (Miguel Ángel)
Estimado Cabra,
en breve trataremos de dar respuesta y solución a tu problema.
Gracias por tu confianza.
Querido profesor Zayuz y Doctora Horbajosa:
Mi marido adora el mar, y le encanta que nos vayamos a playas exoticas y hacer submarinismo. Pero a mi me angustia el mar y creo que es porque cuando estaba en el utero materno sufri un pequeño amago de aborto por falta de oxigeno, y que por eso no puedo hacer submarinismo. Yo queria pues consultarles si creen que puedo solucionar esto. Y es que cuando se van acercando las vacaciones me entran ataques de ansiedad, calambres y ademas salivo muchisimo como si ya tuviese agua dentro.
Gracias
luz.
estimada Luz
tras haber realizado diferentes averiguaciones fundamentales, nos dispondremos a resolver su caso en las próximas semanas
gracias por confiar en nosotros
los doctores
Apreciados doctores:
Soy agente de la ley y en los últimos tiempos me acosa un sueño inquietante: en el momento de disolver una concentración ilegal en una de las bellas plazas que adornan nuestra excelsa nación, siento que el brazo derecho no responde como debiera. Intento agarrar la porra para defender nuestra democracia y mi brazo parece haber perdido su capacidad. Despierto sudoroso y aterrado justo cuando un terrorista intenta clavarme un crisantemo en el ojo.
Por la inseguridad que esto me provoca, me he escaqueado de los últimos disturbios, pero la capitana Recio, de Asuntos Internos, está con la mosca detrás de la oreja y temo perder mi trabajo en estos tiempos difíciles.
Necesito su consejo y ruego máxima discreción.
Gracias de antemano.
Estimado Capricornio
El mundo de los sueños siempre es inquietante. No desespere, en breve responderemos a su consulta
gracias de antemano por hacernos llegar su caso
se despiden
los doctores
Queridos terapeutas:
Tras un inicio de embarazo feliz y sin incidentes, los últimos tres meses se me están haciendo especialmente cuesta arriba por la comida. No me dejan comer embutidos y añoro más que nunca comer un buen salami, una chistorra, un chorizo de cantimpalo. Mi marido se desvive para traerme los más sabrosos sustitutos veganos, que si salchichón de seitán, que si butifarra de soja texturizada, etc., lo que aumenta mi desprecio por él y mi anhelo por un fuet bien curado o, si me apuran, un morcón con su justa dureza.
¿Merece la pena vivir todo esto si, por culpa del ñete que me ha puesto dentro, no me puedo deleitar con lo que más deseo y disfruto?
no se desaliente!! tendremos en especial consideración su caso, pronto obtendrá respuesta
los doctores
Estimados dra Orbajosa y dr Zaius:
Hace unos años ya que mi querido gato Soseki falleció en un desgraciado accidente que no quiero recordar. Me costó horrores salir de aquella depresión, pero gracias al apoyo de mi mujer y mis amigos lo conseguí por fin. Insisto en que ella, que es japonesa, me ayudó mucho en aquellos tiempos, porque ahora, ahora me parece estar viviendo una pesadilla por su traición.
Ha comprado otro gato.
Sé que el minino no tiene culpa de nada, pero encontrar sus pelos grises en mis calcetines ejecutivos o escuchar de madrugada sus maullidos destemplados o notar su peso avanzando de noche hacia mi almohada desde los pies hace que recuerde a mi querido Soseki y su horrible muerte…
He pensado en la separación, en hacerle el sepukku al felino o en fingir una repentina alergia asmática (esto último lo he descartado, porque tendríamos que cambiar de casa).
¿Podrían aconsejarme algo?
Un saludo
Caros doctores:
El pasado 14 de febrero me detecté un bultito en (perdonen la franqueza) mi esfínter anal. Una consulta médica y pruebas posteriores me informaron de que no era grave: se trataba de un diente y, al parecer, hay otros once esperando salir en torno al mismo orificio. Por desgracia vivimos tiempos muy funestos y la Seguridad Social no me cubre la extracción de estas piezas dentales (si fueran en la boca, quedarían cubiertas).
El problema es la evolución que está tomando el asunto. Mi ano me habla. Por favor, no me malinterpreten, no se trata de ventosidades, sino de un discurso elaborado, conexo y algo pedante (sin bromas, por favor). A primeros de marzo declamó en mi despacho una copla popular de cierto gracejo y anteayer me sorprendió recitando en el autobús con voz atronadora la undécima tesis sobre Feuerbach de Marx en perfecto alemán. ¿De dónde sale todo esto? Yo no leo más que el Marca y las páginas ilustradas del Interviú. ¿En qué clase de monstruo me estoy convirtiendo, doctores?
Por favor, ayúdenme.
Estimado Varón Libra
en breve sus ruegos, y los de su ano, serán atendidos en nuestro consultorio radiofónico
Fdo: Los doctores
tengo miedo un no sé qué se me agarra al estómago como un mal presentimiento y quiero dormir y no puedo sabe usted como si me arrancaran los párpados y yo en posición de cúbito supino que es como me dijo don Elías que debiera estar en el trance porque sé que vienen a por mí ya empieza el cosquilleo en las piernas pero no…
…trago saliva hago mis respiraciones cuento uno dos tres…
me envidian lo sé fíjese todo empezó con la contribución “Sed hoc quod est intelligere” porque incluso usted desdichado ateo, aunque barrunto que es un gesto coqueto usted no me engaña cabezota tiene más fe que todos nosotros juntos pero dejémoslo estar, el caso es que convendrá que asociamos con una relación efectual el entendimiento y lo entendido con el acto de entender ¿o no? dígamelo no no dígaselo a ellos alúmbreles mi empeño es el de ellos créame pero ¿no cree que se impone insistir en ciertos aspectos que por responder a los problemas y preguntas más hondos llevan a la confluencia al menos aproximada que es inmanente? ¿o no? si usted supiera mi dolor si usted supiera paliarlo es como arrancar yeso con el muñón…
…expiro inspiro expiro inspiro expiro inspi… un segundo no será también de esos porque entonces aquí se habrá acabado nuestra comunicación que niegan categóricamente la unión del entendimiento y lo entendido por su propia esencia, don Elías y cito de memoria que Dios me ampare en el recordatorio decía: “et dico ex eis effici unum quid,…” ¿verdad que es hermoso escribir con palabras verdaderas? Y continuaba:”…, bueno no vale la pena continuar ¿sigue mi razonamiento, verdad? Siguen ahí lo sé escucho el bisbiseo como de viejas beatas en el velatorio aquí las tengo en el tímpano crujen…
camino arriba y abajo como un preso en la celda no sé si son raras y vanas invenciones mías hijas de un caldero ponzoñoso de lujuria y espanto ¿para qué saber? ¿hay algo máximamente cognoscitivo y cognoscible?
Qeridos dotores.
Primero disculpen mi espanol. Soi griega y no domina bien su idioma. No tení tiempo pa aprender.
Escribo preocupada por futuro de míos nietos. Mías hijas no elegir bien para casarse: una casó con marido cocaíno, otra con ladrón estafador. Su hijos sufrir mucho, claro, pero son de buena raza y salir adelante hasta día de hoy.
¡Día de hoy! Hoy el maior pega tiro en un pie dando paseo con su papa cocaíno. ¡Tiro en un pie, por Dios ortodoxo! Un nino pequenio, de 13 años, con rifle puede matar su personna.
Mío marido no decir ná. Hace muchos años que vivir separados porque ronca y va con otras mugieres. Tambien yo fuma y él no gusta. Pero yo le dice: “Juancar, hombre, dícele algo a tu hija! El ninio podía estar morto!”. Pero él preocupado por inversiones y porque piensar que Los Soprano es burla de él.
¿Qué poder hacer yo, doctores? Familia mía en mala situación, mucho.
RS
Ya te vale, Sofi.
¿No ves que andan todos revolucionaos? ¿Qué quieres, que pase aquí como pasó con Constantinos en el 73?
Cierra ya ese pico que huele a Ducados y déjame en paz, que tengo que estar agobiao con lo de los jóvenes parados.
Por cierto, ni se te ocurra pasarte por la clínica que estoy a full con las fisioterapeutas de aquí (mocitas, nada que ver con María Giménez o la Bárbara Rey). Tú dedícate a tus pascuas ortodoxas que ya nos veremos pa la foto de vacaciones en Mallorca.
¡Y deja de marear a los psiquilocuatras estos!
Me llena de orgullo y satisfacción… Ah, no, que esto lo tengo que escribir en la libreta del discursito de navidad.
Hala, a cascarla.
Matador I
Ilustrísimos doctores,
Les felicito por su programa y les pido especial confidencialidad en este caso.
Con motivo de un ascenso, empecé a experimentar ciertos cambios que me están llevando al límite. Se trata de unos apretones que me acucian en los momentos más inoportunos. Estos apretones se concretan en unas brutales erecciones que, a menos que me masturbe lo antes posible, ya sea en un aseo público, en mi despacho o ante la puerta cerrada que da a la azotea del ministerio, amenazan con durar horas y horas, y trabajo de cara al público y con los medios de comunicación. Figúrense la papeleta.
Es tan caprichosa la naturaleza del fenómeno que tengo que buscar innovaciones cada vez más aparatosas. Así, últimamente no salgo de casa sin un melón cantalup. He hecho que me instalen un microondas en el despacho y, nada más llegar, saco el melón de su bolsa, le practico un agujero con mi abrecartas y lo caliento al máximo durante un minuto, lo justo para templarlo y que no me abrase el glande. El resto ya se lo imaginan. Pero esto ya empieza a aburrirme.
¿Podrían aconsejarme algún otro método? Ya probé lo de la carne picada en el bote de patatas Pringles y no me va (soy vegetariano), así que háganme el favor de darme alguna otra idea.
Gracias por su auxilio.